“Desde que el cine es cine, desde que lo inventaron los hermanos Lumière, el cine se ha servido de la música para reforzar lo que quería contar. Nada más rodar la primera escena de amor, hubo alguien al que se le ocurrió poner violines para hacerla más romántica, o cuando vieron que una escena no daba el suficiente miedo, no dudaron en ponerle una música estridente para hacerla más terrorífica. Con esta película, en cambio, hemos hecho lo contrario: hemos puesto el cine al servicio de la música”, explicó el director Fernando Trueba en la presentación de Bajañí, en el Kursaal.
Bajañí es como se llama a la guitarra española en caló. En el film de Trueba, es la bajañí, la guitarra de Niño Josele, la que sirve de hilo conductor de un viaje musical en el que dialoga con músicos como Caetano Veloso, Ron Carter, Rubén Blades, Kenny Barron y Marisa Monte. “Pienso que hemos hecho lo que soñábamos desde el principio: una película con tres actos, cada uno en un continente distinto, en un universo musical diferente, pero con la guitarra de Niño Josele atravesándolo todo”, dijo Trueba.
Al tratarse de una película “tan poco obvia desde el punto de vista comercial”, Trueba se mostró muy contento y agradecido a sus productores, Damián París, José Carlos Conde y Antonio Carreto, también presentes en la rueda de prensa. De hecho, aseguró que incluso cuando se ofrecieron a producirla, él dudó de que fuera a ser verdad, “pero, mira, finalmente ha sido verdad y quiero aprovechar este momento para agradecérselo de corazón”, expresó.
En este sentido, el cineasta explicó que habitualmente no suele meterse en temas de producción y en este caso, más todavía. “Yo tenía una cosa clara: esta película es ya de por sí es muy difícil de hacer; entonces, no la hagamos más imposible”. Por eso, intentó en todo momento ir a grabar a las localizaciones con lo mínimo. “Para mí era muy importante que todo el dinero estuviera delante de la cámara, no detrás”.
Más allá de perjudicar, trabajar con tan poco equipo ayudó al resultado final del film. En la rueda de prensa, Niño Josele afirmó que cuando se sentaba con la guitarra tenía la sensación de estar completamente solo. “Me ponía a tocar y no escuchaba ni un movimiento de cámara, ni un estornudo, nada de nada”. El músico agradeció que Fernando Trueba tuviera la capacidad de generar “un ambiente especial para los músicos”.
Al respecto, Trueba explicó que, como ya hiciera en Calle 54, película que tiene muchas similitudes con Bajañí, a la hora del montaje se impuso una regla moral: que la toma buena fuera aquella en la que la música estuviera mejor. “Aunque la toma cuatro estuviera mejor grabada, si en la toma dos la música estaba mejor, yo he elegido la dos”, aseguró.
Sobre la elección de los temas musicales que aparecen en la película, Trueba y Niño Josele contaron que “no fue cosa de una tarde”. Fue el resultado de muchos encuentros y conversaciones, a veces en la propia casa del director, en los que hablaban, escuchaban y discutían sobre los temas que querían utilizar en el proyecto. También soñaban con los músicos que les gustaría que apareciesen en la película y, después de todas esas divagaciones, fueron dando forma a la selección final.
De un sueño fue fruto también la última actuación del film. “Un día me desperté y le dije a mi mujer: he estado soñando con Niño Josele y Caetano Veloso interpretando juntos la canción ‘Because’ de los Beatles”. Aunque Trueba sabía que los Beatles son complicados y que sus derechos de autor no son precisamente baratos, el sueño le pareció tan maravilloso que decidió hacerlo realidad.
IKER BERGARA ETXEGARAI