Coward, la nueva película del belga Lukas Dhont, comparte con sus filmes anteriores, Girl (2018) y Close (2022), el interés del realizador por acercarse a personajes de masculinidades no normativas. “Es un momento difícil para ser mujer, y también lo es para ser hombre. Nos enfrentamos a la violencia de los hombres por culpa de un modelo violento de lo masculino. Nos faltan modelos alternativos. Creo que es importante crear, y ese es mi objetivo, relatos distintos”, explica Dhont. “Cuando leí los diarios de todos aquellos soldados de la Primera Guerra Mundial, lo que encontré fueron miedos y emociones, tales como echar de menos a alguien, como la ternura, como acercarse a otro hombre cuando se siente solo… El patriarcado ha creado poco espacio para que los hombres sean, vivan y sientan. Y a menudo las películas nos privan de formas de expresión diferentes, porque se centran en lo más brutal, violento y espectacular”.
Por eso, Coward apuesta, aun siendo una película bélica, no por la espectacularidad propia del género, sino por retratar la relación afectiva que se crea entre esos dos soldados del ejército belga que se enamoran y se plantean la deserción. “Descubrí que hubo 150 hombres belgas que desertaron de la guerra, que desaparecieron entre las sombras y que nunca pudieron regresar. Vivieron una vida completamente invisible. En una época en la que todo el mundo estaba programado para luchar, esto es lo que me parece realmente heroico. Que hubiera hombres capaces de emanciparse de esa forma de pensar y avanzar en contra de la corriente colectiva me produce admiración”.
La batalla es muy puntualmente mostrada en el film, mucho más interesado en mostrar los momentos de convivencia y ocio entre los soldados. Particularmente, en las representaciones teatrales que hacían ellos mismos actuando unos para otros. “Sucedía tal cual, justo detrás de las líneas del frente. Al principio eran espectáculos muy divertidos, una especie de refugio para evadirse, pero luego empezaron a introducir textos con mensaje. Y luego hay un par de cosas que me encantan: los hombres que interpretaban a mujeres eran increíblemente buenos haciéndolo y recibían un enorme reconocimiento por parte de quienes los rodeaban, lo cual era muy moderno. Y por otro lado, utilizaban todas las herramientas que tenían a mano para crear algo. Me parece hermoso que herramientas concebidas para la destrucción, como las cajas de munición, los paracaídas, los sacos de arena… se transformaran en atrezo y vestuario”.
Para su propio director, Coward es seguramente su película más escapista y romántica, la que sentía que debía hacer en estos tiempos bélicos y apocalípticos, una manera de buscar y aportar luz: “Sentí una especie de absurdo cuando empecé a escribir esta película porque había un genocidio en marcha al mismo tiempo que yo trataba de hacer un guion. ¿Qué puedes hacer ante tanta oscuridad? Siento que el arte siempre ha sido, como en aquellas fotografías de esos soldados que hacían teatro en la guerra, una manera de seguir vivo, una manera de sanarnos. El entretenimiento puede ser muy importante para alejarnos de aquello que queremos evitar y un lugar donde encontrarnos a nosotros mismos”.
GONZALO GARCÍA CHASCO