El vínculo con los animales, el peso de las herencias, ceremonias y creencias o el crecimiento en parajes rurales fueron temas que vehicularon los tres cortometrajes del primer programa de Nest.
Abrió la competición Angelika Cygal, prolífica cortometrajista que, desde el Polish National Film, Television and Theatre School in Lodz, nos regaló su delicada Dying of the young deer, inspirada en la historia de su madre. En una serie de silenciosas y fragmentarias viñetas en háptico analógico, conocemos a Helka, una joven que, cargando a cuestas una colcha rellena de plumas de ganso, se dirige hacia el hogar de su marido. Su solitario viaje acaba siendo acompañado por las desconocidas canciones tradicionales del folklore local (levemente re-escritas, reconoció Cygal), en torno al rito de la dote y la bendición matrimonial.
Júlia Coldwell Serra presentó su cortometraje de graduación por la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña (ESCAC), la comedia “kaurismäkiana” Ningú borda, una lúcida y divertida exploración de las razones, las culpas y los efectos de la(s) mentira(s). Con un costumbrismo irónico, cercano a Chema García Ibarra, el multipremiado corto cuenta la historia de Candela, una trabajadora de una tintorería de Vilabella que rompe su monotonía cuando atropella por accidente al perro de su sobrino e inventa una descabellada leyenda: el perro está en una reunión septenal de canes en torno a un árbol sagrado.
Estudiante de la Filmakademie Baden-Württemberg GmbH, Jonathan Schaller cuenta, en la minimalista pero expresiva Yearlings, las inseguridades, contenciones y explosiones que produce la vuelta al establo de los caballos de su padre, por parte de un joven con una leve discapacidad intelectual. Ante una pregunta del público, Schaller destacó como el trabajo con el director de fotografía Leon Hörtrich se basó en radicalizar la libertad del movimiento hasta dar giros de 360º, generando un gran impacto en las físicas secuencias con el corcel.
Tras el descanso, nos esperaba una segunda sesión con dos obras que introducían progresivamente elementos del fantástico en su narración, marcada por el florecimiento o el martirio de las relaciones de pareja protagonistas y por estar espolvoreada de pizcas de humor absurdo.
Bajo el efecto de un preludio místico, que sirve de presagio catastrófico, nos sumergimos en la pobreza de Yu Meili, una obrera de una ciudad del noreste de China, víctima de un matrimonio con violencia de género, al que espera poner fin matando a un gallo, siguiendo la creencia popular. Es la sinopsis de la violenta Rise of the Dawn Phoenix, de la directora Zhongyao Xie, de la Beijing Film Academy. Con ella estaba la protagonista, Dan Liu, quien tuvo la oportunidad de explicar que, para interpretar la visceralidad de su personaje, tuvo que recurrir a su experiencia del miedo y de guardarse mucho para sí.
La crudeza fue amortiguada por la dulzura del primer amor de Onde nascem os pirilampos, de la actriz Clara Vieira, presentada por la Escola Superior de Teatro e Cinema - Instituto Politécnico de Lisboa. Estrenada mundialmente en La Cinef de Cannes, su guion fue construido en colaboración con los intérpretes, un grupo de amigos que se exponen vulnerablemente, improvisando versiones autoficcionales de sí mismos en su acampada en un mágico bosque. Memorable es el juego con la cambiante iluminación artificial en la noche o el diseño de unas criaturas que no tardarán en aparecer.
MANUEL HEVIA