El cuerpo lleva unos cuantos años convertido en centro de debate del audiovisual. Su exposición, lo que significa exponerlo según las identidades de género, como lo recibe el público, su valor catártico. En el
marco de “Conversaciones”, y con el título de ‘Narrar con el cuerpo. Autobiografías entre realidad y ficción en el cine LGBTIAQ+ iberoamericano’, se expusieron distintas propuestas y tratamientos. Moderó la productora chilena Selva González, que en un momento concreto definió muy bien uno de los aspectos de la charla, las “estéticas y éticas de nuestra sexualidad disidente”, y participaron Luís Garau (artista multidisciplinar), Tiagx Vélez (cineasta, docente y travesti) y Afioco Gnecco (director junto a Carolina Yuste de Este cuerpo es mío, presentada en Made in Spain).
La realidad y la ficción, otro interrogante en el debate cinematográfico. ¿Dónde comienza un concepto y empieza el otro? “Ficción cero, la más cruda y honesta realidad”, confesó Gnecco sobre su película, un viaje emocional durante el proceso de transición de género. “La película ha sido una terapia clara. Yo estaba en la mierda más absoluta. Trabajas en un guion que es tu propia vida, pero la vida es más poderosa. He hecho un film sobre mi vida durante el proceso de transición. Mi yo director quería obligar al yo Rafael. A medida que hago el film me siento más empoderado como hombre”. Una experiencia que abarca varios años y, en consecuencia, varios estados de ánimo. “Fueron tres años rodando a intervalos, mirándome con lupa a mi mismo mientras vivía un proceso muy vulnerable. No había visto nunca a un hombre trans representado así en una pantalla”. El cine más allá de la catarsis: “El motivo para hacerla es tener la película que de pequeño no tuve”, expresó Gnecco.
Tiagx Vélez procede de Medellín. En 2024 realizó con Juliana Zuluaga, con la que forma parte de un colectivo artístico muy unido, El origen de las especies. “Hago películas vinculadas al momento que atravieso como ciudadana y persona en tránsito. Contar mi propio cuerpo. Son como fotos, cápsulas del tiempo. Las películas se transforman como lo hacen los cuerpos. Han ido mutando formalmente, pero siempre están vinculadas a lo que eres y con quien trabajas”. Todos los lugares a donde ir, su próxima película, es su primera ficción. “Se ha podido hacer con un pequeño fondo económico colombiano. Con un fondo para un corto hacemos un largo. Pero más allá del dinero, nuestras ganas de hacer cine son inmensas. Quiero mantener viva la electricidad de la que el cine te impregna”.
El trabajo de Lluís Garau se sitúa “a medio camino entre el documental y la ficción. Yo procedo de las artes escénicas, la performance. Quería que todo lo que pasara en el escenario se viera en la plataforma Chatroulette. La obra que llevo haciendo desde hace cuatro años se ha convertido en película”. Se trata de La carn (2025), que muestra todo este proceso. “Ponemos el cuerpo al servicio de todo, al servicio del arte”, prosiguió Garau, “y eso provoca una especie de pérdida de identidad para dejárselo al público”.
Garau habló, como Vélez y Gnecco, de la experiencia colectiva de trabajar entre amigos, esa sensación de comunidad que se extiende de la experiencia vital al proceso creativo: “La obra de teatro la hice solo. Me sentía muy solo tanto dentro como fuera del escenario. La investigación de exponer el cuerpo por internet la hago desde hace años. La experiencia de trabajar con amigos me recogió”. “Cuando ponemos el cuerpo para contar una historia nos estamos maltratando”, agregó Gnecco, “pero con ese maltrato llegas a ciertos lugares que no conseguimos de otra forma. Carolina es mi mejor amiga y me ha acompañado en todo esto. Tu ego como artista sabe que tienes que pasar por ciertas cosas que no le obligarías a hacer a un actor”.