El debut en el largometraje de la directora Ana Díez aborda el conflicto de la lucha amada en la sociedad vasca en la década de los ochenta desde una perspectiva ciertamente diferente. Sus protagonistas, los Ander y Yul del título, son excompañeros de seminario. Su reencuentro es en un contexto en el que se mezclan amistad, necesidad, supervivencia, ideales –o ausencia de ellos– y la violencia, con cargas policiales, manifestaciones contra el ministro de Interior José Barrionuevo y asesinatos en plena calle. Uno trafica con drogas. El otro milita en ETA. Algunos camellos fueron asesinados en aquellos días. Una mirada sin dogmas ni lugares comunes en un film recién restaurado por Filmoteca Vasca.
¿El film es un proyecto suyo o un encargo del productor Ángel Amigo?
Ángel Amigo me quería producir una película. Yo había sido técnica en algunos de sus filmes. Después del último me quedé embarazada. Me ofreció hacer una película y le planteé una historia en la que debían aparecer un traficante de droga y un militante de ETA. Escribimos los dos un tratamiento de unas cuarenta páginas, pero no nos pusimos de acuerdo en algunas cosas de estructura y demás. Entonces pensamos en incorporar a un guionista. Ángel Fernández Santos entendió el proyecto de inmediato y se incorporó a la escritura de guion. Me entendí muy bien con él. Llegamos a desarrollar un proyecto posterior que no salió.
Quería preguntarle precisamente por Fernández Santos, que además de crítico de cine había escrito el guion de ‘El espíritu de la colmena’ de Víctor Erice y de varias películas de Francisco Regueiro.Era un guionista identificado con un tipo de cine muy concreto.
Entendió de inmediato a los personajes, sabía quiénes eran, que querían. Fue un entusiasta de la historia y un mediador. Nos pusimos a repensar aspectos de la relación entre los personajes. Aportó ideas buenísimas. El film no sería lo mismo sin él.
¿Cómo era, en el cine español de 1988, abordar en una película el conflicto del País Vasco?Al año siguiente se hizo Días de humo y después Yoyes, La pelota vasca, pero antes había pocos referentes, Imanol Uribe…
No había una película a la que me pudiera agarrar. La muerte de Mikel, de Uribe, era tangencial. Mi film no es sobre buenos y malos. Pasé toda mi juventud en Pamplona, conocía todo aquello. Cierto que había gente en ETA que creía que la transformación social era eso. No tuve problemas en conseguir autorizaciones, pero luego no me dejaron que saliera ninguna insignia de la policía, tampoco pude utilizar trajes policiales. Resolvimos muchas cosas a través de sugerirlas, y creo que de esta forma queda mejor expresada la tensión que se vivía en aquel tiempo.
En la película hay un aspecto entre extraño y fascinante, a veces parece casi una fuga de la realidad: la relación entre Ander y Sara, volcada sobre todo en una larga secuencia distinta al resto del film.
El personaje de Sara no está en la realidad, no pertenece a esa realidad. Es un personaje de noche. Ella no quiere comprender lo que está ocurriendo, la violencia. La relación entre ellos dos en una sola noche es como toda una vida. Son dos marginales.
Al salir de la cárcel, la burocracia del Estado juega un papel importante, ya que le “obliga” a volver a la casa familiar en Rentería: le dan un bono de viaje para ir solo a la localidad que pone en su DNI. Quizá sin eso no habría vuelto a su pasado.
Es difícil de pensar que alguien como él tenga otro sitio al que volver que no sea el de sus orígenes. No es el azar. El azar sí que lo une con Sara, pero nos documentamos bien y el Estado solo pagaba el viaje al sitio que figuraba en el DNI.
Ander está interpretado por Miguel Muñárriz, fallecido en 2019. Después fue más dramaturgo que actor, y en el cine hizo muy poco.
Era su primera película. Los demás actores habían hecho cosas en ETB. Realicé muchas pruebas de casting. Miguel hacía teatro y se adaptó muy bien a la historia. Me gustaba su mirada perdida. Carmen Pardo, que interpreta a Sara, había terminado la universidad. Ni siquiera vino al casting, apareció acompañando a alguien. Entonces me fijé en ella y la seleccioné para el papel. Después se ha dedicado al teatro.
Usted debutó en México en 1985 y su última película, A quien cierra los ojos, de 2022, la ha vuelto a realizar en aquel país.
Me formé cinematográficamente en México. Hice con Dana Rotberg un documental sobre un tema muy polémico, Elvira Luz Cruz, pena máxima, que ganó el premio Ariel al mejor documental. La última es una producción enteramente mexicana. Me la ofrecieron, gira en torno a la educación y la protagoniza Patricia Reyes Spíndola. No se ha estrenado aquí, aunque varios distribuidores me dijeron que les gustaba, y está disponible en Filmin.
QUIM CASAS