"Z365" o "Festival todo el año" es la nueva apuesta estratégica del Festival en la que confluyen la búsqueda, el acompañamiento y el desarrollo de nuevos talentos (Ikusmira Berriak, Nest); la formación y la transmisión de conocimientos de cine (Elías Querejeta Zine Eskola, Zinemaldia + Plus, Diálogos de cineastas); y la investigación, la divulgación y el pensamiento cinematográfico (el proyecto Z70, Pensamiento y debate, Investigación y publicaciones).
Imaginemos a una espectadora del 36º Festival de San Sebastián consultando la programación para aquella edición del certamen. En la agenda habría encontrado una única película vasca, programada en la sección Zabaltegi-Nuevos Realizadores. En un momento efervescente para la creación y para el debate teórico entorno al cine en Euskal Herria, a los redactores del diario tampoco se les pasó por alto aquel dato significativo. Así, una joven Ana Díez, que había cursado la carrera de medicina antes de estudiar cine en México, presentaba su ópera prima Ander eta Yul en el marco de aquella edición, dejando una hermosa analogía entre cine y ciencia para las páginas de este diario: “Siempre pensé que de ejercer la medicina hubiera elegido como especialidad clínica la medicina interna. Cuando el internista relaciona los signos que le presenta un cuerpo, es el que más se aproxima a una visión global de lo que realmente le interesa: la vida y sus manifestaciones. Pero me dejé seducir por esa otra forma de hacerlo que es el cine, y me sumergí en otro mundo lleno también de signos que, sintetizados y relacionados entre sí, se convierten en una película”. Ander eta Yul, película que aborda un contexto de conflicto vasco y filmada cuando ETA aún estaba en activo, le sirvió meses después para alzarse con el Goya a mejor dirección novel y viajaría a decenas de festivales de cine del circuito internacional. Entre ellas, una visita muy especial al Festival Internacional de Cine de Mujeres de Créteil, de la que el archivo histórico del Zinemaldia registra su huella material. Sin embargo, treinta y ocho años después su última parada volverá a ser San Sebastián, cuando hoy la sección Klasikoak acoja la ya histórica proyección de su reciente restauración.
IRATI CRESPO



