El productor londinense Mike Goodridge forma parte este año del jurado de la Sección Oficial. Entre los filmes que ha producido se encuentran títulos de la talla de Triangle of Sadness / El triángulo de la tristeza de Ruben Östlund (Palma de Oro en Cannes, Perlak, 2022), Zimna wojna / Cold War (Paweł Pawlikowski, premio al mejor director en Cannes, Perlak, 2018), The Lobster / Langosta (Yorgos Lanthimos, Premio del Jurado en Cannes, 2015) o The Florida Project (Sean Baker, Perlak, 2017). Además, fue director del International Film Festival & Awards Macau de 2017 a 2020 y programó durante muchos años para Sarajevo.
¿Como jurado, qué busca en una película?
Siempre busco algo fresco, algo que no haya visto antes, algo que me sorprenda. Evidentemente, te fijas en la forma, en la dirección, en las interpretaciones y en cómo se utilizan las herramientas del cine: como la música, el sonido o la imagen. Pero quiero que una película me afecte, me emocione. Soy un espectador muy visceral.
¿Se ve el cine de una manera diferente como productor que como miembro de un jurado?
Supongo que el proceso es más o menos el mismo. Al final, todo es un proceso de selección y de criterio. Como productor, quiero hacer películas que tengan significado, que sean cinematográficas, que tengan una dimensión teatral. La ambición es que se proyecten en una gran pantalla, porque creo que ese es el propósito del cine. Así que sí, es más o menos lo mismo.
¿Qué aprende de las películas y de los cineastas con los que trabaja?
Es increíble trabajar con directores con mucha experiencia. Por ejemplo, Baltasar Kormákur, el director islandés que ha hecho más de 20 películas. Tiene un dominio de la producción física que resulta muy tranquilizador cuando estás a su lado. Pero también es genial trabajar con directores que hacen su primera película, porque aportan algo emocionante. Ves cómo se va formando su visión e intentas ayudarle a mantenerla intacta en su primera película.
Recuerdo que, cuando era periodista, Pedro Almodóvar me dijo: “la primera película siempre es la experiencia más pura, porque la haces sin una idea preconcebida de quién eres. Nadie piensa: Ah, es una película de Pedro Almodóvar”. Puedes hacerla de la forma más pura posible.
¿Qué se plantea a la hora de escoger una película para producir?
Primero tienes que decir: “Creo que puedo hacer esta película, puedo conseguir financiación”, que es lo más difícil. Pero también tienes que pensar en cuál es su público, qué posibilidades de distribución tiene, e intentar incorporar todo eso a la financiación. Es complicado porque siempre estás luchando con el presupuesto, siempre estás intentando apoyar al director y darle todo lo que puedas para que pueda hacer realidad su idea. Así que, ser productor siempre consiste en encontrar un equilibrio. Es un trabajo difícil.
¿Cómo cree que ha evolucionado la industria?
Estamos en un momento realmente extraño para la industria del cine, por varias razones. Durante los últimos 30 o 40 años, la película se estrenaba en los cines, pasaba al VHS y después a la televisión de pago. Pero ahora, con las plataformas digitales tenemos un modelo nuevo y, de entrada, no parece estar claro cómo se pueden mantener esos ingresos. Así que creo que estamos en un momento muy complejo, muy desafiante. Y creo que, para mí, el mayor problema, o la mayor oportunidad, es hacer propuestas cinematográficas realmente potentes que la gente tenga que ir a ver. La competencia de casa, de la televisión y de las plataformas es demasiado grande. Tienes que ofrecer algo realmente especial.
MARÍA ARANDA OLIVARES