La conocida estrella estadounidense Jesse Eisenberg presentó ayer en el Kursaal The Debut, su tercera película como director tras When You Finish Saving the World y A Real Pain. Como en sus anteriores trabajos, Eisenberg también firma el guion y forma parte del reparto, aunque no como protagonista. En su nuevo film, los dos intérpretes protagonistas son Paul Giamatti y, sobre todo, Julianne Moore.
Ésta interpreta a una discreta ama de casa que consigue un papel en un teatro comunitario y se convierte en una actriz dispuesta a todo por defender su integridad artística. Para contar su historia, Eisenberg decidió situar a los personajes en un mundo que no se parece exactamente al nuestro. “En A Real Pain, los personajes eran muy identificables para todos y los situaba en un mundo muy realista. En esta película, en cambio, quería hacer algo más visceral; por eso vi necesario crear un mundo nuevo, una especie de realidad aumentada”, explicó.
A pesar de ello, Eisenberg aseguró que la película tiene tintes autobiográficos porque, como la protagonista, él también fue un niño tímido, sin amigos y que se sentía invisible, hasta que con siete años entró en un teatro comunitario. “De repente, todo el mundo empezó a ser amable conmigo y a decirme lo divertido que era o cuánto les gustaba mi pelo”. Eisenberg contó que, al igual que la protagonista, esta experiencia le llevó a tomarse demasiado en serio la interpretación.
Curiosamente, Eisenberg explicó que durante muchos años tuvo una visión un tanto negativa de la interpretación. “Aunque soy actor, siempre he pensado que nos pagan demasiado, que somos vanidosos y que queremos quedarnos con todo el éxito de la película”, dijo. Esta percepción cambió cuando dirigió a Julianne Moore en su primera película como realizador, When You Finish Saving the World. “Mientras yo estaba en el set comiéndome un donut, ella estaba concentrada, pasando por un proceso emocional muy duro para preparar cada una de las escenas. Ahí me di cuenta de que nuestro trabajo no es tan fácil como pensaba”, contó.
Eisenberg explicó que Moore es todo lo contrario de esa imagen preconcebida que tenía de los intérpretes. “Es muy humilde y no hace que todo el rodaje gire a su alrededor. Es realmente solidaria con sus compañeros, incluso con personas que tienen una sola frase. Les apoya”. Por eso, para esta película no quería trabajar con otra actriz. Escribió todo el guion pensando en ella y, cuando lo terminó, se dio cuenta de que se había metido en un problema. “Si la actriz para la que escribes el papel no quiere hacerlo, estás jodido: no hay película. Así que tuve mucha suerte de que le gustara y quisiera hacerla”, afirmó.
Si para el papel protagonista femenino Eisenberg contó con su actriz favorita, para el masculino eligió a otro de sus actores favoritos: Paul Giamatti. Para el director resulta sorprendente que, después de tantos años de carrera, no hubieran trabajado juntos previamente, porque además considera que ambos tienen las mismas virtudes: “mucho talento y poco ego”.
Eissenberg solo tiene buenas palabras para ellos dos. “Son los mejores compañeros de trabajo que se puede tener. Llegan al rodaje y no solo se saben todas sus frases, sino también las de los demás personajes. En todo momento protegieron muchísimo mi guion. Todas las escenas que veis en la película son prácticamente la primera o segunda toma porque son muy responsables y muy buenos en su trabajo”, terminó.
IKER BERGARA ETXEGARAI