"Z365" o "Festival todo el año" es la nueva apuesta estratégica del Festival en la que confluyen la búsqueda, el acompañamiento y el desarrollo de nuevos talentos (Ikusmira Berriak, Nest); la formación y la transmisión de conocimientos de cine (Elías Querejeta Zine Eskola, Zinemaldia + Plus, Diálogos de cineastas); y la investigación, la divulgación y el pensamiento cinematográfico (el proyecto Z70, Pensamiento y debate, Investigación y publicaciones).
Juguemos al remontaje: Thomas y Erika Mann reposan de la crueldad del mundo en una Iglesia envuelta por el sonido del órgano. Una emperifollada mujer, con un zorro disecado como bufanda, está sentada en uno de los bancos con una mortecina quietud. El organista recibe como instrucciones: “Ba grabitate gabekoa. Pisua gora eramaten duena”. El ‘Réquiem en re menor’ de Gabriel Fauré se extiende entre las bóvedas, mientras la congregación al completo levita sin control. “Por que você não para de sonhar”, canta una voz solitaria ante Silvia, una niña que ojea al músico con curiosidad. De repente, al ritmo del melancólico tarareo, la fantasmal “Pequeña Muerte” irrumpe en la estancia, acabando, entre borbotones de sangre, con la vida de los allí reunidos. Cuando el comisario Blot llega al lugar del crimen, solo encuentra un cuaderno del valiente pistolero a modo de testamento. En el diario: la ensoñada evocación del enamoramiento adolescente hacia una profesora. Se lee: “Anoche nomás no pude dormir, tu recuerdo, la terrible necesidad de hablar contigo…” Quedan los poemas eróticos de una pasión que hace tiempo caducó. Y una conclusión: “Necesitava sobretot recuperar el so de la teva veu. I potser ara entenc millor el teu silenci”.
Decía Pasolini que, entre los irracionales y preverbales signos del poético cine, son centrales las imágenes y mecanismos de la memoria. Confirmando sus tesis, a lo largo del Festival he encontrado decenas de obras que toman la rememoración como objeto, recurso o misión. De la preciosista reconstrucción comparativa de los degradantes paisajes de posguerra, en la pulcra Fatherland (Perlak), al bello flujo que une el exilio republicano con el mapeo de lenguas en extinción de la delicada Lejos de los árboles (Zabaltegi-Tabakalera), pasando por el calmoso noir Hasta el último aliento (Jean-Pierre Melville), y sus recitales de coartadas y planes que desafían la memoria del espectador. ¿Y tú? ¿Recuerdas todas las películas presentes en el cuento anterior?



