La película Ceniza en la boca (Horizontes Latinos, 2026), dirigida por Diego Luna, ha sido distinguida con el Premio Agenda 2030 Euskadi Basque Country, un galardón que el Gobierno Vasco concede por quinto año consecutivo en el marco del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. El premio está dotado con 20.000 euros, destinados a la productora o productor mayoritario de la película ganadora.
El Premio Agenda 2030 Euskadi Basque Country, promovido por la Secretaría General de Transición Social y Agenda 2030 del Gobierno Vasco, reconoce la película que mejor refleja los valores de la sostenibilidad y la solidaridad como emblemas principales de los Objetivos de Desarrollo Sostenible impulsados por Naciones Unidas.
La entrega del galardón tuvo lugar ayer en la sala Prisma de Tabakalera, con la presencia del director del Festival de San Sebastián, José Luis Rebordinos, y de Chema Prado, amigo de Diego Luna, que recogió el premio en nombre del director.
El jurado, presidido por la actriz María Vázquez e integrado también por la artista y actriz Jone Laspiur y el director de Innovación Social en la Secretaría General de Transición Social y Agenda 2030 del Gobierno Vasco, Asier Aranbarri, eligió Ceniza en la boca entre siete películas seleccionadas por el Festival. El resto de títulos que optaban al premio eran Ruega por nosotras / Pray for Us, de la Sección Oficial; FLORID, de New Directors; Cinco años, cuatro meses, de Horizontes Latinos; y La bola negra, Fatherland y Fjord, de Perlak.
Según el acta del jurado, Ceniza en la boca ha sido reconocida “por su capacidad de abordar a través del fenómeno migratorio de forma transversal problemáticas sociales, políticas, económicas y de género”, y por contar con “una dirección y actuaciones humanamente sensibles que generan una narrativa cinematográfica comprometida con la realidad social que refleja”.
Durante el acto, Rebordinos subrayó el valor de utilizar el cine para abordar cuestiones vinculadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El director del Festival agradeció al Gobierno Vasco su apoyo y destacó también la relación de trabajo construida a lo largo de este tiempo. Rebordinos defendió además el papel del cine como vehículo para acercar estas cuestiones al público. “Creo que tratar estos temas y defenderlos a través del cine es algo importante”, afirmó. Para Rebordinos, “el cine es un cuentacuentos maravilloso” que puede también “contar cosas que nos abren a la realidad y contribuir a apoyar los principios relacionados con la democracia, la libertad, la justicia social y la sostenibilidad”.
Diego Luna agradeció el premio a través de un vídeo y aseguró que el reconocimiento “significa muchísimo” para el equipo de la película. El director reivindicó el cine como “una herramienta de cambio” y como una vía para generar una reflexión colectiva. “El cine nos invita a una reflexión colectiva que solo puede hacernos mejores”, afirmó.
Luna explicó que Ceniza en la boca aborda la historia de una mujer que busca su lugar después de dejarlo todo atrás y que la película habla tanto de quienes se van como de quienes reciben. El director expresó su deseo de que la película llegue a cada vez más espectadores y pueda generar un debate positivo. Finalmente, agradeció al jurado el reconocimiento, que definió como un “faro” para un proyecto que comienza ahora su recorrido en busca de público.
MARÍA ARANDA OLIVARES