Estrenada en Sundance, donde ganó el Gran Premio del Jurado y el Premio del Público, la segunda película de la norteamericana Beth de Araujo, Josephine, es un impactante y tenso relato del trauma que provoca una violación sobre una niña de ocho años que es testigo de la misma.
Elige un enfoque novedoso a la hora de hablar de la violencia sexual porque lo hace desde una mirada infantil.
Sí, quería explorar cómo comprender la violencia sexual desde la perspectiva de una niña, cómo se interioriza y cómo eso condiciona luego la manera en que movemos nuestro cuerpo por el espacio. Porque a esa edad no sabemos qué es eso, pero produce un fuerte impacto en nuestra psique. Para mí era muy importante ver el proceso de la niña intentando comprenderlo por primera vez.
Tengo entendido que es una historia muy personal…
Sí, mi padre y yo interrumpimos una violación cuando yo tenía ocho años mientras corríamos por el Golden Gate Park en San Francisco. Así que realmente está basado en mi recuerdo de ese día. O sea, en mí misma.
¿El personaje de Channing Tatum y su manera de comportarse se inspira también en su padre?
Son muy diferentes, pero sí. Creo que no todos los hombres perseguirían a un violador, y eso, en mi opinión, define su personalidad. Y a partir de ahí construí el personaje. También mi padre cree firmemente en eso de “apretar los dientes y seguir adelante”. Quería que esa actitud fuera un elemento central del personaje.
En El club del odio partía de la xenofobia como detonante de una violencia extrema; en Josephine parte de la cultura de la violación para, nuevamente, reflejar la violencia que acarrea. ¿Sigue indagando en los orígenes de una violencia cada vez más latente en la sociedad actual?
En este caso, mi intención era mostrar la oscuridad que se apodera de ella, y cómo la niña intenta comprender por qué ahora esa oscuridad le rodea por todas partes. ¿Qué puedes hacer? “Nadie va a arreglar esto, así que seré yo quien lo solucione”, piensa. Ése es el espacio en el que quería jugar.
En el film, el padre llega a decir a la niña que se olvide de la justicia, que eso es un concepto inventado y que no existe. ¿Comparte esa posición? ¿Cree que en el ámbito de la violencia de género es imposible la reparación desde el punto de vista de la justicia?
La mayoría de las leyes se crearon para proteger a los hombres de ser castigados por violencia sexual, que se considera uno de los peores crímenes imaginables y, sin embargo, es una auténtica epidemia en cada cultura y en cada país. Vayas donde vayas, la violencia sexual, la cultura de la violación es algo demasiado frecuente y real. No tenemos espacios para hablar de ello y nadie lo convierte realmente en una prioridad.
¿Cómo trabajó con una niña tan pequeña un tema tan delicado?
En realidad, no hablé con ella de eso. Me reuní con sus padres después de la primera audición y me dijeron que ella sabía a grandes rasgos lo que significaba la palabra, que se lo habían explicado porque había surgido el tema, y le dijeron que era “cuando lastimas a alguien usando el sexo”. Así que les dije: “No necesito hablar con ella de eso, sólo necesito decirle: ese es el hombre que lastimó a la mujer, y esa es la mujer”. Así que ella sabía que Josephine vio algo malo. Luego sólo ha visto la película por partes. Dejé ese asunto en manos de los padres y de cómo querían ellos hablarlo. No es fácil saber cuál es el momento adecuado para hablarle a tu hijo sobre una agresión sexual. No creo que ninguno de nosotros lo sepa, porque es un tema sobre el que apenas se investiga. Pero diré algo: a mí, de niña, el silencio no me ayudó.
GONZALO GARCÍA CHASCO