Ver, hablar, debatir, escuchar, encontrarse y reencontrarse. Es así como vive y celebra los festivales de cine la actriz y productora brasileña Alice Braga, que está viviendo por primera vez desde dentro el Donostia Zinemaldia como parte del jurado de la Sección Oficial.
Su relación con el festival comenzó con el trabajó que le dio un gran reconocimiento internacional, dado que Ciudad de Dios (Kátia Lund, Fernando Meirelles, 2002) compitió en la antigua sección Perlas. Su amplia trayectoria tanto en cine como en televisión hace que su aportación sea muy amplia, y explica que poder estar aquí ha sido un sueño hecho realidad. “Siempre escuché cosas increíbles sobre el Festival, Walter Salles siempre me ha hablado muy bien, con un gran cariño”.
La experiencia de convivir con grandes profesionales de la industria, que a su vez admira, es una experiencia de aprendizaje que va mucho más allá del cine; es cultura y es una mirada hacia el mundo.
Su rol como productora hace que su mirada valore cada película que ve, porque sabe lo que acarrea poder llevar a cabo los proyectos: el tiempo y el esfuerzo que hay tras cada uno de ellos. Y eso hace que su trabajo no se centre solo en lo que se ve o se siente en la pantalla. “Miramos con mucho cariño las películas, con mucho respeto, e intentando entender con mucha sensibilidad todo el trabajo que se pone en una película. Sabemos cuánto se tarda en hacerlas y cuánto trabajo hay detrás”. Por otro lado, su oficio como actriz hace que su mirada se centre, inevitablemente, en la actuación, en los personajes, y en preguntarse qué es lo que busca el director y qué quiere proponer. “El alma del personaje para mí siempre es el punto de entrada para una película, siento una gran conexión”.
En sus veinte años de carrera y, una variada filmografía, ha habitado una amplia variedad de personajes y se ha sumergido en distintos géneros, ya que, como ella misma afirma “el cine es una forma muy bonita de viajar, de cierta forma”. Por ello, los últimos años ha buscado personajes o roles que la desafíen, que la saquen de su zona de confort. “Me suelo centrar mucho en el guion de los proyectos, y también en quien es el director y la forma de trabajar que tiene. Pero los últimos años he buscado proyectos distintos a los que ya he hecho. Diría que el guion es en lo que más me fijo, en cómo está construido el personaje, cómo puedo hacer algo que me desafíe o que sea un personaje que yo pueda emerger.”
Al igual que ha buscado personajes que la reten, la labor de jurado que está llevando a cabo en el festival la ha llevado a descubrir proyectos y miradas muy variadas. “A través de las distintas películas de distintas partes del mundo ves el punto de vista y el alma de estos directores, y eso me encanta”.
Sus roles como productora y actriz le permiten tener una visión general de la industria y, por ello, ha afirmado que la labor de los festivales es esencial para “poder enseñar al mundo lo que se hace”. Resaltando tanto la visibilidad que ofrecen como los apartados de industria que permiten crear uniones y sacar adelante proyectos. “Utilizamos los festivales para poder cambiar ideas, quizás encontrar proyectos para coproducciones, para ayudar a terminar o poder financiarlos. Entonces, es de una importancia extrema para que sigamos con un cine independiente fuerte”.
NAIA ARANTZAMENDI