
Fernando Postigo, uno de los fotoperiodistas que mejor documentaron la vida social y política de Donostia durante la Transición y las décadas posteriores, repasará su trayectoria y su manera de entender el oficio.
La conversación recorrerá sus años en la prensa, entre atentados, manifestaciones, ruedas de prensa y acontecimientos culturales, así como su trabajo para el Festival de San Sebastián, sus recuerdos y algunas de sus fotografías más significativas. También hablará sobre la relación entre la mirada artística y las exigencias del trabajo diario, y sobre la responsabilidad de construir, imagen a imagen, un archivo que sea testimonio de una época y que pueda transmitirse a las nuevas generaciones.
La sesión comenzará con la proyección del cortometraje Postigo Express, dirigido por Peter Decherney, que se unirá después a la conversación para hablar sobre el origen de la película y el proceso de trabajar juntos.
Ricardo Aldarondo (San Sebastián, 1961) es Licenciado en Ciencias de la Información. Ha ejercido como crítico de cine y música, y como redactor de Cultura, en El Diario Vasco desde 1986 a 2020. Es colaborador habitual en las revistas Dirigido Por, Rockdelux, Nosferatu y Pickpocket, y ha sido crítico en Fotogramas.
Desde 2020 dirige y presenta el podcast Discos Mon Oncle.
En el Festival Internacional de Cine de San Sebastián ha sido miembro del comité de dirección y de selección (2000-2009), y jefe de comunicación (2008-2009).
Es autor de los libros Doctor Zhivago / La fiera de mi niña (1997), La condesa descalza / Perdición (2000), Robert Wise (2005) y Películas clave del cine de aventuras (2008), y coguionista de la exposición Backstage: Get In 1991-2021.
Ha colaborado en libros colectivos como Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack; Georges Franju; American Way of Death: Cine negro americano 1990-2010; Don Siegel; Richard Brooks; Terence Davies. Los sonidos de la memoria; Henry King; Entre el documental y la ficción. El cine de Imanol Uribe; Un cineasta llamado Pedro Olea; El cine fantástico y de terror de la Universal; Cine fantástico y de terror alemán (1913-1927); American Gothic, el cine de terror USA 1968-1980 y Teen Spirit. De viaje por el pop independiente.
Fernando Postigo nació el 25 de noviembre de 1940 en San Sebastián. Uno de diez hermanos, creció en una casa llena de vida, cerca de la pescadería de sus padres, Ramonita. Recordaba a menudo una infancia en la que los niños jugaban libremente por las calles, antes de que los coches ocuparan la ciudad.
Creció en el País Vasco durante los duros años de represión que siguieron a la Guerra Civil bajo la dictadura de Francisco Franco. La censura, la vigilancia y la persecución política marcaron profundamente su formación y su conciencia de la fragilidad de la libertad.
Estudió en la Escuela Francesa, el Colegio Sagrado Corazón, La Salle de Loiola y la Escuela de Comercio de Donostia. En 1966 conoció a la estudiante estadounidense Mary Wildman. Tras casarse, se trasladaron a Estados Unidos, donde Postigo estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Pensilvania y trabajó como asistente social en Filadelfia. Aquella experiencia reforzó su interés por la relación entre política, poder y vida cotidiana.
Permaneció en Filadelfia hasta la muerte de Franco en 1975 y regresó a San Sebastián en 1977 junto a Mary y sus hijos, Pablo y Jessica. Ese mismo año inició su carrera profesional como fotoperiodista.
Sus primeros trabajos fueron para La Voz de España, aunque fue en El Diario Vasco donde consolidó su trayectoria. Sus fotografías documentaron el País Vasco en un momento decisivo: la transición de España hacia la democracia, la escalada de la violencia de ETA y las profundas tensiones políticas y sociales que atravesaban la sociedad vasca.
Conocido por desplazarse en moto, Postigo era a menudo uno de los primeros fotógrafos en llegar al lugar de los acontecimientos. Su cámara registró manifestaciones, mítines políticos, funerales, atentados y asesinatos, pero también la vida cotidiana de una sociedad sometida a enormes tensiones.
Trabajó con cámaras Nikon, a menudo llevando dos cuerpos a la vez y alternando objetivos gran angular y teleobjetivos. Revelaba sus propios negativos. Su archivo, mayoritariamente en blanco y negro hasta 1991, refleja no solo un gran dominio técnico, sino también un extraordinario instinto periodístico para reconocer cuándo la historia estaba sucediendo y qué rostros acabarían llevando su huella.
El Fondo Fotográfico Fernando Postigo constituye hoy un valioso testimonio de una etapa convulsa de la historia contemporánea del País Vasco y preserva la memoria de una sociedad en profunda transformación.