El consejero de Vivienda y Agenda Urbana del Gobierno Vasco habla de cine, vivienda y emancipación con motivo del ciclo “Cine y Vivienda”.
La vivienda aparece con frecuencia en el cine. ¿Qué cree que puede contarnos una película sobre nuestra relación con ella?
La vivienda es mucho más que cuatro paredes. Es seguridad, intimidad, relaciones y también la posibilidad de construir un proyecto de vida. Es junto al alimento lo primero que trata de asegurar el ser humano. Por eso aparece tantas veces en el cine. Detrás de cada vivienda hay una historia humana.
El ciclo reúne películas tan diferentes como El pisito, Cinco metros cuadrados, Parásitos o Nomadland. ¿Qué tienen en común?
Todas hablan, de una manera u otra, de cómo la vivienda condiciona nuestras vidas: de las dificultades para acceder a ella, de las desigualdades o de las distintas formas de habitar. El cine nos permite acercarnos a estas cuestiones desde las personas y no solo desde las cifras, las obras o las regulaciones.
Donostia es uno de los municipios donde la vivienda está más tensionada. ¿Qué está cambiando y qué queda todavía por hacer?
Donostia es uno de los lugares donde el problema se expresa con mayor intensidad. Los últimos datos muestran una primera moderación: el precio medio de los nuevos alquileres ha bajado un 3,7 %. Pero sería prematuro hablar todavía de una tendencia consolidada porque los precios siguen siendo muy altos para la mayoría. Las zonas tensionadas están ayudando a contener los precios, pero necesitamos aumentar la oferta de vivienda asequible y protegida, y eso exige que los Ayuntamientos se comprometan con un urbanismo serio.
¿Y qué supone esta situación para una persona joven que quiere emanciparse? Que tenemos que facilitarle las cosas. Una persona joven no debería tener que retrasar su proyecto de vida porque no pueda acceder a una vivienda. Por eso estamos actuando desde distintos frentes, desde el aumento de la vivienda protegida hasta ayudas como Gaztelagun, o con el seguro público y gratuito AlokaPlus para sacar pisos vacíos al alquiler asequible.
Gaztelagun estará también presente en el Festival, en la plaza Okendo. ¿Por qué llevar una política de vivienda a un festival de cine?
Porque las políticas públicas tienen que estar donde está la gente y se fomenta la reflexión. Queremos que los jóvenes conozcan las ayudas, puedan resolver sus dudas y solicitarlas allí mismo. Y el Festival nos ofrece una oportunidad magnífica para hablar de vivienda en sentido amplio y con sus profundas implicaciones culturales.
¿Qué le gustaría que se llevara una persona joven después de ver este ciclo y pasar por el espacio de Gaztelagun?
Que su historia no está escrita de antemano. El cine nos muestra muchas formas de vivir y también las dificultades que podemos encontrar. Y nuestra relación con la vivienda habla del tipo de sociedad que somos. Desde las instituciones tenemos que conseguir que la vivienda no determine el futuro de una generación. El cine cuenta cómo vivimos; nuestra responsabilidad es ayudar a que podamos elegir cómo queremos vivir.
D.P.