"Z365" o "Festival todo el año" es la nueva apuesta estratégica del Festival en la que confluyen la búsqueda, el acompañamiento y el desarrollo de nuevos talentos (Ikusmira Berriak, Nest); la formación y la transmisión de conocimientos de cine (Elías Querejeta Zine Eskola, Zinemaldia + Plus, Diálogos de cineastas); y la investigación, la divulgación y el pensamiento cinematográfico (el proyecto Z70, Pensamiento y debate, Investigación y publicaciones).
Anoche, el cine conquistó la gala inaugural de la 74ª edición del Festival de San Sebastián. Fariba Sheikan y Mariona Terés reivindicaron la singularidad de un Zinemaldia que reúne 263 películas de 47 países, convirtiendo Donostia durante nueve días en una extensión natural de las salas.
El Festival entregó el Premio Donostia a Werner Herzog, en homenaje a una carrera marcada por el amor al riesgo y la autodeterminación. La gala dejó también espacio para la reivindicación, con un llamamiento al fin de los genocidios, especialmente en Gaza, y un mensaje de apoyo a los directores de Naza.
Jeremy Irons regresó para celebrar los 40 años de La misión y reflexionó sobre los genocidios impulsados por intereses económicos y políticos, recordando que prevenirlos es responsabilidad de todas las naciones y que el cine debe mirar al pasado para advertir sobre el presente, sin renunciar a la esperanza.
Muchas voces destacaron la labor de Rebordinos al frente del Festival, por su calidad humana, cercanía y cariño dentro y fuera del cine.
One Battle After Another recibió el FIPRESCI, y se presentó el ciclo “Jóvenes, Cine, Memoria y Democracia”. Verde Prato puso música al In Memoriam dedicado a José Luis Cienfuegos, Ignasi Camos, Agustina Chiarino y Jeremy Thomas, e Ira Sachs celebró la comunidad del cine español. Finalmente, Geister abrió la competición y encendió la pantalla del Zinemaldia.



