Es una práctica natural que actrices y actores cinematográficos participen en series televisivas como intérpretes y en calidad de productores ejecutivos. Hace décadas, aquello era un mal presagio: cuando una estrella de cierta edad aparecía en alguna serie, era porque los estudios cinematográficos ya no contaban con ella. Hoy es bien distinto, ya que la televisión ha alcanzado un prestigio “artístico” que antes no tenía y porque los grandes nombres compaginan los dos medios sin ningún problema.
Lo curioso en el caso de Naomi Watts es que toda su obra televisiva está asociada a un mismo creador, Ryan Murphy, con la excepción de una serie, Sin medida (2025), comedia más o menos romántica ambientada en Londres y diseñada por otro nombre importante de la narrativa catódica, Lena Dunham.
Ryan Murphy ha dinamitado ciertas convenciones de la serialidad con propuestas como Nip/Tuck (2003- 2010), las diferentes entregas de las antologías American Horror Story y Monstruos, Scream Queens (2015), Pose (2018-2021), Hollywood (2020) y Halston (2021). No ha dudado en explotar temas escabrosos de true crime, pero lo que le caracteriza mejor es el hecho de ser uno los creadores más activos en cuanto al reflejo de historias y personajes gay en una televisión tan conservadora durante años como la estadounidense.
Es el caso de Feud: Capote vs. Swans (2024). La primera entrega, Feud: Bette y Joan (2017), giró en torno a las desavenencias entre dos mitos de la gran pantalla, Bette Davis y Joan Crawford, durante la preparación y rodaje de ¿Qué fue de Baby Jane? (1962). La segunda tomó como protagonistas a Truman Capote y sus cisnes, sus amigas y socialités, las damas de la alta sociedad neoyorquina con las que le gustaba comer, beber y, sobre todo, cotillear, y que se sintieron traicionadas cuando el autor de “Otras voces, otros ámbitos” volcó primero en un artículo en “Esquire” titulado “La Côte Basque, 1965” –el restaurante donde se reunían, bebían cócteles y comían ensaladas Waldorf–, y después en “Plegarias atendidas”, las intimidades que ellas le habían confesado. La mejor amiga, con la que siempre intentó reconciliarse, era Barbara Babe Paley, mujer elegante, distinguida, discreta, un icono de la moda a la que confiere la misma elegancia Naomi Watts en la serie.
Feliz con agitar cocteleras, Murphy unió a Watts, Kim Kardashian, Glenn Close, Sarah Paulson y Teyana Taylor en Todas las de la ley (2025). Son un grupo de abogadas expertas en casos de divorcio que crean su propio bufete. Antes ya habían coincidido en Vigilante (2022), miniserie de intriga y terror creada por Murphy e Ian Brennan en la que un matrimonio (Watts y Bobby Cannavale) se mudan a una nueva casa y empiezan a recibir misivas amenazantes. Y este año han vuelto a trabajar juntos en Love Story: John Kennedy y Carolyn Bessette (2026), otra historia de gente rica y guapa a lo Murphy, John John Kennedy y Bessette, una joven emprendedora que acabó siendo ejecutiva de Calvin Klein. Watts aparece en tres episodios en otro de los personajes célebres que ha interpretado en televisión y cine, el de Jackie Kennedy, la madre de John John.