Con Minotauro, remake del film de 1969 de Claude Chabrol La mujer infiel (una historia de infidelidad conyugal con crimen pasional incluido), el ruso Andrey Zvyagintsev ganó el Gran Premio del Jurado en la última edición de Cannes y vuelve a recalar en Perlak, donde ya presentó su anterior film, Sin amor (2017).
¿Cuándo y cómo nació esta película? ¿Ha sido un proceso creativo muy largo? Han pasado ya nueve años desde su último film y en este tiempo han sucedido muchas cosas: la pandemia de la COVID, su propia enfermedad, el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania…
Empecé a pensar en esta película ya desde 2017 o 2018, porque quería hacer una adaptación de una película francesa ya existente. Me dieron un listado de títulos importantes del cine francés y me interesó especialmente La mujer infiel. Pensé cómo sería trasladar esta historia a la lengua rusa y en un contexto ruso. Pero no llegamos a un acuerdo para comprar los derechos ni en 2018 ni 2019, así que empecé un proyecto completamente distinto, un proyecto más personal al que dedicamos mucho tiempo, pero después de ocho meses uno de los inversores se retiró y no pudimos seguir. Luego vino la pandemia, un año en el hospital, el estallido de la guerra… Y después de todo esto me volvió a llamar el productor y me preguntó si quería retomar la adaptación. Dije que sí, y esta vez sí fue posible. Lo cierto es que al final resultó afortunado no poder comprar los derechos en 2018, porque la película hubiera sido muy distinta. El destino evitó que produjéramos esta película en un momento equivocado. En 2022 todo se puso en su lugar, y ahora ha multiplicado su poder expresivo.
¿Pensó que esta película podía ser un buen vehículo para hablar también de la guerra?
Al principio no. Pero cuando nos pusimos con el guion y empezamos a darle forma nos dimos cuenta de que no podíamos ignorar el tema de la guerra, aunque no sabíamos cómo íbamos a plasmarlo. Entonces, un amigo empresario me llamó y me contó que le habían convocado desde el Ayuntamiento a él y otros empresarios para pedirles que dieran los nombres de los trabajadores que les parecían más prescindibles para que se les alistara en el ejército. Eso sucedió de verdad, y así se plasmó en la película.
¿Qué significa para usted la institución familiar? Todas sus películas ponen el foco en la pareja y el núcleo familiar, desde donde emerge la tragedia, el dolor, incluso en forma de crimen, como en el caso de Minotauro.
Yo no diría que la familia es el origen de la tragedia. Es el lugar donde la persona está más desnuda, el contexto en el que es más ella misma. En el núcleo familiar se es como se es de verdad, porque se está oculto a la observación de los demás. Es un campo de batalla de la persona consigo misma.
¿Qué valor le concede al Gran Premio del Jurado que recibió en Cannes y al hecho de que Minotauro represente a Francia en los Oscars?
Cualquier premio, por muy alto que sea, no cumple el objetivo de un director, pero es una herramienta muy potente para avanzar hacia el siguiente proyecto. Pero nunca puede ser objetivo de tu obra el recibir premios. Te traicionarías a ti mismo. También me alegro de la nominación al Oscar y estoy muy agradecido a la Academia francesa por apostar por una película hecha en ruso.
GONZALO GARCÍA CHASCO