Hace ahora dos años –el 18 de septiembre de 2024– Gatibu anunció su despedida en un comunicado firmado por sus tres miembros principales, Alex Sardui (voz), Haimar Arejita (guitarra) y Gaizka Salazar (batería). Su disolución fue todo un shock en el panorama del mainstream musical vasco. La renuncia, consensuada y amistosa entre los músicos, coincidía con el 25 aniversario de la creación de uno de los tótems del pop-rock en euskera en el siglo XXI. Según reconoció Sardui, el “desgaste” les había pasado factura y decidieron ponerle punto final a su aventura musical en una fecha redonda.
Los miembros de Gatibu no cerraron el chiringuito de la noche a la mañana. Se embarcaron en una ambiciosa gira final (Agur esan barik) que culminó con un multitudinario concierto en el BEC de Barakaldo el pasado 13 de diciembre. En este tiempo, también han lanzado un doble álbum en directo de dos horas de duración (“Azken zoramena”, de su última actuación en casa, en Gernika-Lumo) plagado de todos sus éxitos, además de un documental sobre su carrera. A su lado, el (mítico) concierto de despedida que filmó Martin Scorsese para el grupo The Band casi parece una nota al pie de página de la historia de la música.
Su marca distintiva fue la de hacer una música rock accesible y para todos los públicos en bizkaiera, el euskalki o dialecto del euskera en Bizkaia. Tal y como reconoció su guitarrista alguna vez, eso les daba un toque un tanto exótico en el universo musical euskaldun, donde impera el euskera batua, el estándar de la lengua vasca. A los programadores vascos, públicos y privados, la propuesta amable e intergeneracional de Gatibu les venía de perlas. Siempre pareció que estaban en todos los lados: en las plazas de los pueblos, en las salas, en los festivales, en fiestas, en la radio, en televisión, hasta en los días de partido de fútbol. En 2022 el grupo actuó en el exterior de San Mamés antes del partido que enfrentó al Athletic con el Villareal.
Tuvieron un inicio meteórico. Fueron una banda de éxito desde su primer álbum, “Zoramena” (2002), donde lograron engatusar a Robe Iniesta, el fallecido líder de Extremoduro, y Fito Cabrales para que cantaran en euskera dos robustos temas: ‘Mila doinu aidien’ y ‘Urepel’, respectivamente. En ese disco de debut, que despachó 20.000 copias, también estaba otro clásico, ‘Musturrek sartunde’. Las canciones de Gatibu empezaron a sonar sin parar en la radio y, junto a Zea Mays y Ken Zazpi, no tardaron en convertirse en una de las bandas más importantes de Euskal Herria. Definieron una era de la música popular vasca encadenando hits prácticamente en cada álbum, hasta llegar a la vitalista y buenrollera ‘Aske Maitte’ cantada a dúo con Izaro en 2016.
Modificaron un poco su fórmula en los últimos años y decidieron probar cosas nuevas, explorar otros territorios. Con “Azken indioak” (2018), grabado en Texas, pulieron y modernizaron su sonido, mientras que en su último disco de estudio, “EH distopikala”, se impregnaron de pop electrónico, funk y ritmos exóticos. Gatibu habían salido de su zona de confort, aunque estos discos no lograron el impacto comercial de sus anteriores trabajos. Los fans añoraban sus viejos éxitos, ese rock melódico marca de la casa. En verano de 2024, Alex Sardui se metió en un jardín al afirmar que en el gremio musical “jamás” había visto discriminación hacia las mujeres. Luego pidió perdón por sus palabras en un vídeo. Eso fue antes del baño de masas de la larga despedida de Gatibu, donde han rentabilizado su marca.
JON PAGOLA