El 7 de julio de 1970 en el Teatro Victoria Eugenia se estrenó Cabezas cortadas del extraordinario realizador brasileño Glauber Rocha. Figura clave del Cinema Nuovo, el autor ya tenía guardado su lugar en la historia de la cinematografía mundial, tras filmes como Dios y diablo en la tierra del sol (1964), Tierra en transe (1967) y Antonio das Mortes (1969). Esta última, tras su éxito en el Festival de Cannes, representó el interés de varios productores españoles que le dieron cien mil dólares y libertad absoluta para llevar a cabo un proyecto en España.
Esa es la génesis de Cabezas cortadas, la cual, a excepción de unos cuantos críticos jóvenes como Miguel Marias o Fernando Méndez Leite, que la defendieron por su carácter moderno y revolucionario, tuvo una recepción más bien fallida al ser catalogada como disparate. Fruto de ello, la película no ocupa un lugar primordial en el corpus de Rocha y permanece poco vista. Por ello, FlixOlé, Mercury Films y la ECAM han emprendido una restauración digital para, a partir de ella, poder revalorar su lugar en la historia del cine.
El proyecto fue el tema de la conversación “La viga en el ojo ajeno: La rebelión de la crítica ante el estreno de Cabezas cortadas”, la cual fue moderada por el investigador de la Universidad Rey Juan Carlos, Aarón Ortega, y contó con la participación de los encargados del proyecto: Miguel López, responsable de programación de FlixOlé, y Javier Mosqueda, restaurador y director académico del Master en Restauración y Preservación Fílmica de la ECAM.
En la conversación, Javier Mosqueda describió paso a paso el proceso de restauración. Para comenzar, se trataba de “ver como estaba el enfermo”, bromeó para referirse al proyecto de inspección de los materiales, en este caso, el negativo original. Posteriormente, estos se digitalizaron y, ya digitalizado, “no se trata de inventar nada, sino de que la película se vea como era”, continuó Mosqueda. Para ello, en el etalonaje se va plano a plano revisando el color de la película; en este caso, “el reto ha sido la inmensa cantidad de colores y lo bien que se conservan en el negativo original, además de que son veinticinco planos muy largos”, detalló. Se trata de una “labor de orfebrería”, como la describió Aarón Ortega, con el propósito de volver a disfrutar de una película que es “un punto de inflexión en la carrera de Glauber Rocha”, comentó.
Más allá del valor patrimonial que supone la restauración de Cabezas cortadas, los participantes discutieron sobre el valor estético que tiene la película. Respecto a esto, la película, cuya trama sigue a un tirano interpretado por Paco Rabal, “transmite una sensación teatral muy pensada”, dijo Javier Mosqueda. Así, se abre “una estética del sueño”, como la define Miguel López, que “provoca una sensación de delirio desde la cual Rocha quería hacer la revolución”. La restauración está a falta de la limpieza digital de la imagen y espera estrenarse en 2027.
JOSÉ EMILIO GONZÁLEZ