El director argentino Benjamin Naishtat presentó ayer Glaxo, film que forma parte de la Sección Oficial del Zinemaldia. El director, que codirigió en 2023 con María Alché Puan (Premio del Jurado al mejor guion y Concha de Plata a la mejor interpretación para Marcelo Subiotto) participa por partida doble este año con Pedro en el país en Zabaltegi-Tabakalera, también codirigida con Alché.
Glaxo cuenta la historia de una localidad argentina, cuya tranquilidad se ve turbada ante la llegada de un siniestro excomisario de policía y su seductora esposa, interpretada por Lali Espósito, que fractura la relación entre cuatro jóvenes inseparables. Décadas después, el pasado vuelve a emerger y obliga a los protagonistas a enfrentarse a las heridas, la culpa y la posibilidad de la venganza. Esta historia, ambientada en Chivilcoy, aborda la memoria, la violencia y las heridas de un país a través de varias décadas. Sin embargo, Naishtat compartió que “cuando voy al cine como espectador no espero un mensaje, espero una experiencia y sentirme interpelado”.
La película nace de una historia profundamente argentina, pero buena parte de su rodaje tuvo lugar en Brasil. “Es argentino-brasileña”, explicó el director. Naishtat llevaba años trabajando en la adaptación y había recorrido Chivilcoy para localizar los espacios de la historia. Su intención inicial era rodar allí. La imposibilidad de sacar adelante la producción en el país le obligó a buscar una alternativa. “Cuando entendimos que no la podíamos viabilizar en Argentina para mí fue terrible. Quería filmar esos lugares”, explicó.
El resultado fue una coproducción en la que, según el director, la presencia brasileña no borró la identidad argentina de la película. El productor brasileño Rodrigo Teixeira insistió en la misma idea: “Es una película Argentina filmada en Brasil. No es una película de Brasil”, afirmó. La colaboración, explicó, “responde también a una voluntad de acercamiento entre las cinematografías latinoamericanas”. Para el productor, la colaboración entre ambos países adquiere una dimensión que va más allá de una cuestión puramente industrial. “El papel de los países vecinos es rescatar a los otros cuando están con problemas”, afirmó.
Les acompañaban en la presentación los protagonistas del film. Lali Espósito, que vuelve al Zinemaldia tras su experiencia como jurado de esta misma sección, confesó sentirse “más en mi salsa” en la función de intérprete. Para ella, interpretar a la “Negra” fue una experiencia muy enriquecedora y, más aún, compartiendo escenas con compañeros de la talla de Marcelo Subiotto, también habitual en el Festival.
La violencia que atraviesa Glaxo está representada por el personaje de Subiotto. El actor explicó que el trabajo sobre su personaje partió, entre otras referencias, del cine negro. Su personaje, señaló, no debía entenderse únicamente como una figura perteneciente al pasado sino también actual. La película establece además una relación directa con episodios de violencia de la historia argentina. “La película toma datos de lo que es la Operación Masacre de Rodolfo Walsh”, explicó el actor, en referencia a los acontecimientos históricos que sirven de trasfondo a la historia.
Así, Glaxo llega al Zinemaldia como una película construida sobre varias capas de memoria: la de unos personajes marcados por acontecimientos que arrastran durante décadas, que cuestionan el límite del perdón, y la de una Argentina atravesada por diferentes momentos históricos.
MARÍA ARANDA OLIVARES