"Z365" o "Festival todo el año" es la nueva apuesta estratégica del Festival en la que confluyen la búsqueda, el acompañamiento y el desarrollo de nuevos talentos (Ikusmira Berriak, Nest); la formación y la transmisión de conocimientos de cine (Elías Querejeta Zine Eskola, Zinemaldia + Plus, Diálogos de cineastas); y la investigación, la divulgación y el pensamiento cinematográfico (el proyecto Z70, Pensamiento y debate, Investigación y publicaciones).
En el año 2008, Pablo Larraín presentaba la película Tony Manero en la sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián. En esta entrevista publicada en el Diario oficial del certamen, con la que el archivo del Festival se autorreferencia, Larraín comentaba algunos aspectos que abordaba en el relato. Hablaba, concretamente, de una cotidianeidad patética en los años de la dictadura pinochetista en Chile. Su imagen resuena en el poema ‘Informes’ del escritor Alejandro Rubio: “Cristo estuvo/en el infierno/tres días/y al volver/nada contó. / No había nada que contar. / El infierno es lo usual, / lo usual absoluto.” ¿Qué hacer frente a la oscuridad de lo cotidiano? ¿Cómo narrar la pena que se vuelve costumbre? “Quien espere (…) una película simpaticona, se equivoca” decía Larraín en la nota. Tras participar en la sección Horizontes Latinos nuevamente con los filmes Post Mortem en 2010 y El club en 2015, este año compite por primera vez por la Concha de Oro con su miniserie Mis muertos tristes, cuya proyección se realiza el día de hoy. En este presente, algunas palabras de aquella entrevista parecen volver a convocarse. Irracional e inhumano. Impunidad. Violencia. El desafío, quizás, implica no permanecer ajeno. “Su baile es el baile de todos nosotros” respondía Larraín en 2008. Pensaba en el personaje protagónico y en la identificación de un público. En la mirada crítica y en el retrato de un tiempo incierto, habrá de aparecer un sentido colectivo. El silencio tal vez sea lo opuesto a bailar.
MATÍAS FAJN



