Más que procedente resulta el verso de la popular canción de Springsteen para ilustrar la que es seguramente la película más romántica y melodramática del veterano director italiano Nanni Moretti a lo largo de una dilatada carrera que incluye títulos tan relevantes como Caro Diario (1993) o La habitación del hijo (2001). Lo es porque estamos ante una historia de “corazones hambrientos”; lo es porque se basa libremente en relatos breves del escritor israelí Eshkol Nevo (a quien Moretti ya acudió con su film Tres pisos en 2021), tales como, precisamente, “Hungry Heart”, y el que da título a la película; y lo es porque un pasaje clave del metraje se desarrolla en un concierto de Springsteen celebrado en junio de 2025 en el estadio de Anoeta de San Sebastián (ciudad en la que se rodó parte del film), y donde dos de los personajes se desgañitan entonando la canción en cuestión. “Yo nunca había visto un concierto de Springsteen. Fue fantástico. En San Sebastián había estado bastantes veces, pero sólo por el Festival. Esta vez, tras dos semanas, tuve la suerte de conocer mejor los restaurantes, las calles... Y para Nanni también fue extraño porque no está acostumbrado a rodar fuera de Italia. Estábamos los dos un poco perdidos”, explica el actor francés Louis Garrel. “Yo sí que no había estado nunca en San Sebastián”, añade la actriz italiana Jasmine Trinca, “pero siempre había soñado con venir al País vasco porque soy muy fan de Negu Gorriak. Ahora me he enamorado de esta ciudad y espero volver muchas veces”.
Trinca debutó en el cine precisamente en La habitación del hijo: “Moretti es el motivo por el que me hice actriz. Pero lo que más me gusta de él es que tiene una mirada muy específica sobre el cine. Es un autor, es imposible no reconocer su mirada en cualquier película suya. Eso me gusta de los directores: cuando más allá de la técnica, de los fuegos artificiales, hay una mirada de autor. Además, él siempre ha tenido la capacidad de leer el mundo un instante antes de que ocurran las cosas. Ha sabido hablar a una generación. Y no es solamente una mirada inteligente o cerebral: es una mirada que también sabe ser irónica. Creo que ésa es la mejor manera de intentar leer el mundo”. Y completa Garrel: “En Moretti hay algo que siempre trata de esquivar lo patético con un toque de ironía. Me encanta su estilo”.
Sucederá esta noche se narra en tres momentos temporales distintos que acaecen a lo largo de los años, partiendo del día en que los dos protagonistas se conocen el día de la boda de ella (con otro, evidentemente). A partir de ese momento él emprende una búsqueda apasionada, “como un adolescente de 45 años” en palabras de Garrel, por corregir lo que no pudo suceder en su momento y conseguir que estén por fin juntos a pesar de todas las adversidades (en ambos casos tiene otras parejas e hijos).
Un leitmotiv decididamente romántico, aunque el concepto del amor les resulte huidizo a los propios protagonistas. “Nuestros personajes intentan hablar del amor, pero no consiguen alcanzarlo. Son más capaces de bailar, de darse besos o de reír. Es que no hay una manera de explicar ese amor. Su amor sencillamente sucede, no es algo sobre lo que reflexionen”, explica Trinca. A propósito de esa idea de expresión a partir del baile (algo muy de Moretti), hay que resaltar lo impagable del que se marcan los protagonistas a ritmo de “She’s a Rainbow” de los Rolling Stones.
“Estamos atravesados por el amor”, dice Garrel, “pero yo soy incapaz de explicarlo. En las películas sobre el amor nos identificamos con pequeños momentos del recorrido amoroso. Por ejemplo, una decepción, o empezar a sentirse aburrido de la pareja. El cine nos ayuda a verlo y a consolarnos, porque podemos identificarnos con ello”.
Será por todo eso que, en esta bonita y optimista película, en este canto a las segundas oportunidades y al triunfo del amor, quizás subyace algo de la habitual ironía de Moretti. Opina Trinca: “El film no es un canto triunfal tampoco; cuenta muchos problemas que existen dentro de las relaciones, también en la relación con los hijos. No creo que sea una película tan optimista. Es, eso sí, no naturalista, no realista, y desde esa posición intenta contar algo sobre lo humano. Y lo humano es siempre contradictorio. En ese sentido, el tono de Moretti es muy adecuado, porque él siempre hace coexistir momentos dramáticos y profundos, con momentos de reflexión más irónica”. Y concluye Garrel: “El film no juzga a nadie en sus comportamientos o en cuestiones relacionadas con la moral. Eso me gustó”.
GONZALO GARCÍA CHASCO