"Z365" o "Festival todo el año" es la nueva apuesta estratégica del Festival en la que confluyen la búsqueda, el acompañamiento y el desarrollo de nuevos talentos (Ikusmira Berriak, Nest); la formación y la transmisión de conocimientos de cine (Elías Querejeta Zine Eskola, Zinemaldia + Plus, Diálogos de cineastas); y la investigación, la divulgación y el pensamiento cinematográfico (el proyecto Z70, Pensamiento y debate, Investigación y publicaciones).
Durante la presentación de la exposición generada por Artxiboa, Jaime Chávarri hablaba sobre lo cíclico del tiempo, cuando afirmó que “no pudimos estrenar un documental sobre la memoria y cincuenta años más tarde volvemos en un ejercicio de memoria”. También era la primera vez en cinco décadas que él y Enrique Vila-Matas cruzaban sus caminos. En 2008, Pablo Larraín y Yeşim Ustaoğlu recorrieron los mismos pasillos y bastidores cuando estrenaron en San Sebastián sus respectivas películas Tony Manero y La caja de pandora, por la que Ustaoğlu se hizo con el máximo galardón de aquella edición, la Concha de Oro, así como con la Concha de Plata para su veterana actriz principal, Tsilla Chelton, de 90 años de edad. Este año, Ustaoğlu y Larraín se reencuentran, quizás por primera vez, en el mismo Festival, compartiendo la Sección Oficial con sus nuevas propuestas. La forma de esta 74º edición del Festival es, sin duda, circular. A La caja de pandora y a Artakalan, que se estrena hoy, también las une una metodología de trabajo, pues Ustaoğlu continúa explorando la arquitectura familiar como ya lo hizo hace casi veinte años, sacudiendo sus conceptos más tradicionales y arañando las redes afectivas de parentesco. En una clara autoreferencia al archivo del futuro, la cineasta turca volverá a habitar las páginas de este diario.
IRATI CRESPO



