En el marco de las actividades de la Agenda 2030 Euskadi Basque Country en el Zinemaldia, el área de Pensamiento y Debate, ha organizado una conversación sobre el cine como una forma de intervenir en la realidad. Para ello, ayer en la Sala 1 de Tabakalera pudimos ver como invitado a una cara muy familiar en el Festival: el actor, director y productor mexicano Diego Luna. Sin embargo, en esta ocasión, se le invitó a hablar sobre una faceta de su trabajo que, quizás, no es tan conocida por el público donostiarra. Se trata de Ambulante, una organización sin fines de lucro dedicada a apoyar y difundir el cine documental en México, la cual fundó en 2005 junto a Elena Fortes y Gael García Bernal.
La encargada de moderar la sesión fue Noemí Cuetos, Jefa del Sector Cine en ICEX España Exportación e Inversiones, quien, además, trabajó durante siete años como Coordinadora de Comunicación en Ambulante. Esta asociación, en palabras de Cuetos, “ha contribuido a generar un debate y a que el cine documental llegará a rincones de México a los cuales era casi imposible tener acceso”. Antes de abordar la cuestión que planteaba la conversación, Diego Luna se mostró agradecido con el Zinemaldia, el cual, dijo, “ha sido un puerto seguro para mí: como actor, como director, como productor, pero también como público”.
La importancia del público y su participación está, precisamente, en el centro de las preocupaciones de Ambulante. “Lo hermoso que tiene el cine”, mencionó el director mexicano, “es que te permite ser consecuente con quién eres, no importa en qué posición te pongas, incluso como público, hay una manifestación al decidir comprar un boleto para una película y no la otra”. A este respecto, Luna se refirió a su país, donde hay una constante queja acerca de que los filmes mexicanos se ven en festivales extranjeros, pero no en el país. “Ahí hay una manifestación”, señaló, “la gente no está viendo nuestro cine; hay que atender a ese llamado”.
Para responder a eso, surgió Ambulante, donde a lo largo de tres meses diferentes documentales circulan de manera itinerante por el territorio mexicano. “Es el proyecto del que estoy más orgulloso”, presumió, pues “hay gente que empezó de público y ahora ya es cineastas. El propósito era que el cine saliera al encuentro”.
No es menor que la gira esté dedicada al documental, ya que éste tiene un potencial de incidencia directa. Para poner un ejemplo concreto, Noemí Cuetos mencionó Hasta los dientes (Alberto Arnaut, 2018), el cual trata del asesinato de dos estudiantes perpetrado por el ejército mexicano, que ayudó a que el caso se llevara al senado. Para Diego Luna, “el documental es una herramienta brutal porque se puede utilizar para tener incidencia en un caso y generar presión en los circuitos indicados”. De ahí proviene la evidente trascendencia de replicar modelos como Ambulante en otros territorios, pues acerca y tiende puentes para estimular la capacidad de conmover.
Hacia el final de la conversación, Luna describió la sala de cine como un espacio para la vulnerabilidad humana, dado que “la oscuridad de ella nos recuerda que podemos ser la mejor versión de nosotros mismos”. Esto resulta particularmente importante en un momento histórico donde, según Cuetos, “hay un auge de los discursos de odio contra, por ejemplo, los migrantes”. Ante la estridencia de ese tipo de violencia, encuentros como el de ayer, nos recuerdan que hay posibilidades distintas. gracias a la comunión que ocurre en una sala, para atravesarse por obras que informan sobre determinadas situaciones.
JOSÉ EMILIO GONZÁLEZ