El Festival de San Sebastián y la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado (SELAE) ha celebrado la tercera edición de su concurso de cortometrajes de temática social dotado con un primer premio de 10.000 euros para el trabajo ganador y otro de 5.000 euros para el segundo clasificado. Un total de seis cortometrajes optaban al Premio, seleccionados de entre alrededor de 120 candidatos.
El director del Festival, José Luis Rebordinos, presentó ayer la ceremonia de entrega de premios de esta edición en los cines Trueba, donde se proyectaron los seis cortos finalistas: 3 días, 3 noches, de Anuska Ariztimuño; La raíz, de Isabel Sáez Pérez; Headscarf, de Lucía Saavedra; Ma-Ma, de Isabel María Monge; Prejuicios, de Javi Prada y Amarraditos, de Arturo Mombiedro Lozano.
Tanto él como el presidente de Loterías, Jesús Huerta, han celebrado la continuación del acuerdo entre el Festival y Loterías. “La relación entre Loterías y el Festival de San Sebastián es ya una tradición entre dos entidades con una larga historia y un marcado arraigo social. Creemos en el papel de la cultura como herramienta que nos hace avanzar, remover conciencias y transformar la sociedad” destacaba Jesús Huerta. “Precisamente, este año los cortometrajes presentados, con una gran calidad, han aportado una mirada crítica y un compromiso social indispensables para progresar juntos en una sociedad moderna, democrática y avanzada”, añadía.
El jurado estuvo integrado por la actriz Lorena López, la subdirectora de Comunicación de Loterías, María Núñez, y el director del Festival de San Sebastián, José Luis Rebordinos.
El ganador del primer premio fue el cortometraje Prejuicios, de Javi Prada. En la España de los años 70, Ali, un joven estudiante marroquí, se enfrenta a la discriminación en la universidad mientras intenta aprobar matemáticas. Con la ayuda inesperada de un compañero, desafiará las normas impuestas por la dictadura franquista. Subió a recoger el premio junto con Selma Al-Hamouti, coguionista. Según explicaron en su discurso de agradecimiento, la idea del corto nace de un libro autobiográfico del padre de la propia Selma. “Hay más cosas que nos unen que que nos separan”, dijo el premiado.
El corto Headscarf, de Lucía Saavedra, que ha conseguido el segundo galardón, retrata la lucha interior de una mujer por recuperar su feminidad y seguridad tras recibir quimioterapia. La quimioterapia hace que Candela se sienta poco deseable e invisible. Para atreverse a amar de nuevo, deberá enfrentarse a su vergüenza y recuperar su feminidad. Al recoger el segundo premio, Saavedra, que también protagoniza el cortometraje, explicó que cuando le diagnosticaron cáncer, la única idea que tenía de lo que se le avecinaba era lo que la televisión le había transmitido, una idea deprimente y de muerte. Temía perder su identidad de mujer. “Me junté con más mujeres con cáncer y me di cuenta de que nos daba vergüenza que se supiese que teníamos cáncer. Por eso hice esta película. El cáncer no nos representa y, con suerte, esta película dará esperanza a las que vienen detrás”.
El objetivo del concurso es utilizar el medio audiovisual para divulgar mensajes positivos y esperanzadores que fomenten la redistribución de la riqueza, la eliminación de desigualdades y la justicia social. En coherencia, los principales temas de los cortometrajes presentados a concurso han sido la discriminación racial, la soledad y cuidado de las personas mayores, la lucha contra el cáncer, las personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad o la crisis de la migración.
IRATXE MARTÍNEZ