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Reconocimiento a Leonardo Favio, maestro de la innovación
Jueves, 25 de septiembre de 2008

La sala de proyecciones del Aquarium fue el escenario del cálido homenaje que se le tri­butó ayer al director argentino Leonardo Favio. Diego Galán en­salzó ante un auditorio casi co­pado por compatriotas del ar­gentino, la trayectoria de Favio. “No son palabras huecas”, dijo. “Es un honor contar contigo en el Festival”.

Leonardo Favio se dio a co­nocer en España en la década de los 60-70, no como director de cine, sino como cantante. “La censura fue muy caprichosa con él y tu­vimos que recurrir a ‘trucos’ pa­ra poderlas ver”, recordó Diego Galán. “Pese a ser un descono­cido para el cinéfilo de aquí, es una de las grandes figuras del cine argentino”.

Favio ha dirigido entre otras, películas muy conocidas en su tierra como Crónica de un niño solo (ópera prima filmada en 1965), El romance del Aniceto y la Francisca (1967), El depen­diente (1969)… Este último tra­bajo se proyectó en su día en el Zinemaldia.

“Favio ha ido evolucionando en su trayectoria cinematográ­fica. Sus primeras películas, por ejemplo, fueron de aspecto so­cial”, recordó Galán. “Sobre to­do Crónica de un niño solo, que retrataba los colegios, la repre­sión y la soledad, un filme duro del que se dijo en su día que era autobiográfico”. Otro ejemplo de este tipo de cine es El depen­diente (1969). Una película su­rrealista y original que retrata ambientes sórdidos y pobres.

Diego Galán quedó prenda­do la primera vez que presenció la película. “El lenguaje cinema­tográfico que utilizó fue muy cu­rioso. Recientemente la he vuel­to a ver y me ha encantado. Tras esta primera etapa –recordó Galán– cambió de registro e hi­zo un cine más espectacular: en color”.

Una obra muy personal
Para el ex-director del Festival de Cine, Leonardo Favio le ha aportado calidad al cine argen­tino, así como una obra muy personal.“Una de las cualidades de Favio ha sido su capacidad de innovar, de renovar, incluso de experimentar”.

Los aficionados al cine pu­dieron presenciar ayer el último trabajo realizado por el cantan­te, actor, compositor, director de cine, guionista e incluso li­bretista: Aniceto, que es la ver­sión moderna y musical de la película El romance del Anice­to y la Francisca. “Un magnífi­co largometraje en el que el director argentino arriesga a la hora de contar una historia tris­te, de amor y desamor, es de­cir, de desdichas. La película co­mienza con agua y qué lugar más apropiado para proyectar­la que el Aquarium”, recalcó Ga­lán.

Leonardo Favio agradeció el gesto del Zinemaldia. “Estuve por estas bellas tierras allá por mi segunda juventud, después, en mi primera madurez y ahora me siento muy feliz de encon­trarme aquí con este nuevo hijo (película). Espero que Dios me permita tener otro”, bromeó. “Dios ha estado constantemente a mi lado. Hernán Piquín (Aniceto), Natalia Pelayo (la Francisca) y Alejandra Baldoni (la Lucía), los bailarines con los que he contado para mi última película son vivo ejemplo de ello. Me los envió Él”, manifestó Favio en relación a los tres prota­gonistas de Aniceto, su última creación.

Galán: "Pese a ser un desconocido aquí, Favio es una de las grades figuras del cine argentino"

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