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El cine sí es país para viejos
TOMY LEE JONES
Viernes, 28 de Septiembre de 2012

La mayoría de estrellas de Hollywood se quejan de que ya no encuentran papeles en su madurez. Tommy Lee Jones es la excepción, confirmando que hay actores que mejoran con los años y que necesitan de una prolongada actividad para poder llegar a tener el control sobre su carrera. En honor a la verdad hay que decir, por culpa de Clint Eastwood, que el actor tejano entró a formar parte del subgénero de “viejos colegas” demasiado pronto. Cuando coprotagonizó en el 2000 Space Cowboy tenía 54 años, mientras que Eastwood había cumplido los 70, Donald Sutherland los 65 y James Garner los 72. Cierto es que todos ellos siguen en activo, pero al ser el más joven del grupo está en mejor forma que el resto.

A Tommy Lee Jones le llega el Premio Donostia en la plenitud de su oficio, justo cuando se encuentra en ese momento culminante que le permite hacer lo que quiere. Lo curioso es que ha ido a coincidir con el que también recibe Oliver Stone, a quien además de la relación profesional le une el hecho de pertenecer a la misma generación. Los dos nacieron en 1946, y de ahí que hayan colaborado en las películas J.F.K, El cielo y la tierra y Asesinos natos con un perfecto entendimiento entre director y actor. Dentro del interminable reparto de J.F.K. tuvo oportunidad de coincidir con la actriz Sissy Spacek, que es también de su quinta, y con la que compartió cartel estelar por primera vez en Quiero ser libre, un biopic de 1989 dedicado a la cantante de country Loretta Lynn, y por el cual ella ganó un Oscar.

Si Jones se fue entonces de vacío se debió a que le tocaba ser el partenaire de la protagonista, motivo por el que sólo ha ganado un Oscar al Mejor Actor Secundario en 1993, gracias a su rol de implacable perseguidor en El fugitivo. Los productores le veían antes como a un característico, alguien al que llaman para hacer de villano, o de acompañante en su defecto. Y cuando, por fin, alcanza el estatus de máximo protagonista, las tornas cambian para él. El destino quiso que su gran interpretación dramática del cansado sheriff Bell en No es país para viejos, le dejara hace cinco años sin recompensa, yendo el reconocimiento a parar, irónicamente, a manos del malvado de la función diseñado por los hermanos Coen a partir del reconocible físico de Javier Bardem.

Pero Tommy Lee Jones le cogió gusto a la novelística de Cormac McCarthy, al que adaptóen su tercer largometraje como director. En The Sunset Limited, realizada para televisión el pasado año, se encierra con Samuel L. Jackson en una habitación para escenificar el eterno debate entre creyentes y ateos. Su consagración en el desdoblamiento tras la cámara había tenido lugar en 2005, cuando triunfó en Cannes con Los tres entierros de Melquiades Estrada, escrita por el mexicano Guillermo Arriaga. Ambos salieron muy bien parados, al recibir los respectivos premios al Mejor Actor y al Mejor Guionista. Es una personalísima obra maestra de la que puede sentirse orgulloso, fruto de la conexión fronteriza entre dos talentos extraordinarios que fueron ideando el proyecto durante una de las cacerías compartidas en el rancho que Jones tiene en Texas.

A la espera de que decida reincidir de nuevo en la dirección, continuaremos disfrutando de su querida presencia en la pantalla. De momento, le esperan sendos papeles históricos en Lincoln y Emperor. En la película de Steven Spielberg va a asombrar por su gran parecido con el líder republicano Thaddeus Stevens. En la de Peter Webber, encarna nada menos que al general MacArthur, cuando al final de la II Guerra Mundial se decide la suerte del vencido Hirohito. En cambio, en Malavita de Luc Besson, secundará a Robert De Niro como un gángster retirado en las playas de Normandía. Nada que ver con su emparejamiento en Hope Springs con Meryl Streep, Premio Donostia 2008.

MIKEL.INSAUSTI

 

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