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LA CATÁSTROFE DORMIDA
ACCIDENT / ACCIDENTE
Miércoles, 27 de Septiembre de 2017

 No es una película cómoda de ver. De hecho, ninguna de las tres colaboraciones entre Joseph Losey y Harold Pinter lo es. Como en El sirviente (1963), el primer encuentro entre cineasta y dramaturgo, Accidente (1967) remueve y altera ciertas convenciones de clase para demostrar lo absurdo, viciado y antinatural de algunos comportamientos. Y como en El mensajero (1971), la adaptación de la novela de L.P Hartley, el drama romántico se contempla desde la vertiente más escarpada, la que incluye implicaciones psicológicas menos positivas.   

Como es habitual en los textos de Pinter, ningún conflicto entre personajes en Accidente tiene una resolución común. Tampoco ninguna situación, por convencional que parezca, está desprovista de implicaciones turbias, como si en todas ellas existiera un drama latente. A partir de este guión, Losey dirige ya asumiendo su condición de autor respetado en grandes festivales (el film se alzó con el gran Premio del Jurado en Cannes) en la década por antonomasia del cine de autor: no hace ningún esfuerzo por evitar los cripticismos, incluye algunos atrevimientos narrativos que amortiguan la empatía con los personajes, alarga secuencias en busca de una mayor hondura y verdad en las relaciones de los personajes (en la línea de Bergman o Antonioni en la época)...

En realidad, el accidente explícito de Accidente es solo la consecuencia inevitable de todo el resto de accidentes que palpitan, esperando a suceder, en un film sobre afinidades electivas que, más que al deseo o la afectividad, obedecen a la inercia de los privilegios de clase. 
 
JOAN PONS

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