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Diario del Festival » Zabaltegi-Tabakalera
Kontuz! Riesgo en la sala
Viernes, 16 de septiembre de 2022

Las puertas hacia lo desconocido se abren de nuevo. Los aventureros, los temerarios o los amantes del riesgo ya podéis entrar y sentaros para la sacudida imprevisible de esa simbiosis mutante que es Zabaltegi- Tabakalera, desde su poderosa unión seis años atrás. El Centro Internacional de Cultura Contemporánea de la ciudad acoge una muestra competitiva de la vasta extensión que el cine de hoy es capaz de divisar y atravesar. Son territorios que nos obligan a desechar toda idea previa de como andar; no son pocas las veces que se resisten a ser cartografiados, pues escapan como pueden de las brújulas, Google maps, u otros instrumentos que nos ubican cuando estamos perdidos. El riesgo, entonces, deviene nuestro único e irremediable aliado. Este año tendremos 23 oportunidades de asombrarnos con lo desconocido, propuestas llenas de riesgo y atrevimiento. Son trece largometrajes, nueve cortos y un mediometraje. Términos y tiempos indiferentes para Zabaltegi y a la vez, tan distintos entre ellos. Solo doce minutos dura la fantasía porno-nostálgica de Blank Narcissus (Passion of the Swamp), el nuevo film del británico Peter Strickland, que tras su declarada fascinación por el fenómeno ASMR con Cold Meridian, a competición en Zabaltegi- Tabakalera 2020, sigue explorando lo sensorial con metrajes alejados a los de sus películas más conocidas. No es algo extraño en nuestra sección, contrariamente a lo que sucede en Nest (el encuentro internacional de escuelas de cine del Zinemaldia): los cortometrajes aquí no son siempre los primeros pasos de cineastas con futuro. Eso mismo pasa con la triunfadora de la última edición del Festival de Berlín y directora de la película representante española para los Oscars del próximo febrero, Carla Simón, que nos visitará con un trabajo fuera de competición en colaboración con la firma de moda Miu Miu (Carta a mi madre para mi hijo) y con otros veteranos como el multipremiado Lee Changdong (Corea del Sur, 1954), que presenta Heartbeat; el chino Bi Gan, que ya participó en Zabaltegi- Tabakalera 2018 con su inolvidable Long Day’s Journey into the Night y que este año vuelve con Po sui tai yang zhi xin / A Short Story, un cuento de hadas que participó en la última edición del Festival de Cannes; y Hlynur Pálmason (Islandia, 1984) que hace doblete con Nest (22 minutos) y Godland (138 minutos), los dos en la sección, y es miembro del Jurado Oficial en esta edición.

Otro doblete es el de la argentina Laura Citarella, en este caso con un film de 250 minutos dividido en dos partes proyectadas en días consecutivos. Trenque Lauquen, surgida del colectivo y productora que realizó la extravagancia temporal de Mariano Llinás, La flor (2018), es la encargada de dar cierre a la competición que empieza hoy con cuatro películas: el cortometraje del prometedor Diego Céspedes, participante de Ikusmira Berriak 2020, con Las criaturas que se derriten bajo el sol; La montagne, el segundo largo de Thomas Salvador, ganador del premio SACD de la última Quincena de Realizadores de Cannes; Cuerdas, de la bilbaína Estibaliz Urresola, seleccionada en 2019 para desarrollar su proyecto de largometraje en el programa Noka para mujeres cineastas vascas, y los Diarios de Andrés Di Tella, mito de la no-ficción argentina, así como ecléctico creador y asiduo de Zabaltegi- Tabakalera, donde ya estrenó 327 cuadernos (2015) y Ficción privada (2019). Argentino y recurrente en el Zinemaldia es también Santiago Loza, que regresa a Donostia con el estreno mundial de Amigas en un camino de campo, tras presentar, en otras ediciones, distintos proyectos en Cine en Construcción y el Foro de Coproducción y participar en la sección Horizontes Latinos.

Elena López Riera es otra participante muy cercana al Festival: fue miembro del jurado de Zabaltegi-Tabakalera el año pasado, es tutora de proyectos de la Zine Eskola donostiarra y participó en Ikusmira Berriak en 2018, desarrollando el proyecto que disfrutaremos en esta edición, El agua, que fue estrenada en la Quincena de Realizadores de Cannes de este año.

Aún más cercana es Lur Olaizola, coordinadora del programa audiovisual de Tabakalera desde 2015 y parte del comité de selección de Punto de Vista (Pamplona). La donostiarra presenta fuera de competición Hirugarren koadernoa (estrenado en Cinéma du Réel), film que parte de los diarios de Yoyes tras abandonar ETA. Junto con Cuerdas de Urresola, el corto de Olaizola compite en el programa Kimuak de esta edición. Desde mucho más lejos nos llega cine de una nueva generación nipona: el cortometraje Nowhere To Go But Everywhere, un ejercicio experimental e íntimo sobre el duelo, centrado en las consecuencias del tsunami de 2011. Erik Shirai y Masako Tsumura son los directores, que ya presentaron en 2015 The Birth of Sake en Culinary Zinema. Naname no rouka / Itchan and Satchan es la otra incursión japonesa de esta edición, un mediometraje sobre el encuentro y desencuentro de dos hermanas, dirigido por Takayuki Fukata.

El público de Tabakalera está más que acostumbrado a esos encuentros o desencuentros. Las tierras nuevas y desconocidas traen peligros y sorpresas, tantos como dedicarse al cine. Algunos profesionales de la ciudad, a un día de empezar el Festival, me han hablado sobre su vivencia del riesgo para este artículo. “Es infrecuente, parece que se toma pero llega, no se busca”, declara una curadora de cine y cocinera. Una comisaria de arte donostiarra enumera,  ansiedad, angustia, sudor en las manos, excitación”, una directora y guionista, “escribir lo que soy, no lo que se espera de mí”, un diseñador de vestuario lo resume así: “el riesgo es abandonar un lugar fácil”; y una veterana proyeccionista del Festival dice que “para mí es quedarme sin luz, sin ella no hay imágenes ni proyección”. Otra trabajadora del Festival me escribe: “¿No tiene que ver el riesgo con llegar a ese punto en el que ya no hay herramientas para medir las cosas?” Así de inmedible e incalculable es el valor de Zabaltegi y lo que Tabakalera lleva proponiendo desde sus inicios, entendiendo el cine como una amalgama de ángulos que se encuentran, se miran, se escuchan y se vuelven a desencontrar: investigación, rodajes, proyectos en desarrollo, público, bibliotecas, comunidades, cine en sala de cine, cine en museo, restauradores, escuelas… y nuestro Festival.


Marc Barceló

 

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